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Hasta hace muy poco no comprendía que significada la palabra Karma. Escuchaba expresiones como: tener buen karma o heredar un mal karma, sin embargo, dentro de mi ser resonaba la vibración “no se de que me están hablando”. Un día llegó a mis manos el libro “Las siete leyes espirituales del éxito” y la ley del karma o la causalidad sembró luz en mi confuso intelecto.

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Los 3 compromisos que te permitirán aplicar la Ley del Karma según Deepak Cropra.

Lo primero que nos dice es que estemos atentos al momento presente y nos comprometamos a observar cada decisión que tomamos. ¿Y si la casualidad solo fuera un acto de pereza de nuestra atención en presentes que ya forman parte de nuestro pasado?.

Lo segundo que nos propone y que quiero compartir contigo es que cuando tomes una decisión te hagas dos preguntas (siguiendo el hábito de proactividad): ¿Que podría ocurrir si hago esto?, y la segunda, ¿incrementará la felicidad y desarrollo personal  en mi y a quienes puede afectar esta decisión?. Conseguirlo nos haría actores activos en la economía de la felicidad.

Lo tercero que nos pide es que observemos la respuesta de nuestro corazón. Él será quien nos guiará en el camino de seguir adelante, o no, en la decisión que hayamos decidido tomar. Es dejar a la mente a un lado y poner a nuestras emociones y sensaciones al mando de nuestra vida.

Entendiendo los efectos de la Ley Karmica en mi vida.

En el tiempo que llevo impartiendo clases particulares he visto con mis propios ojos casualidades muy en la línea de mis intereses emocionales. ¿Qué quiero decir con esto?, pues que en tu vida puede ocurrir algo, que desde el punto de vista de tu cabeza, es un revés, sin embargo, te hace sentir bien, lo que viene a confirmar que es bueno para ti.

A finales de Febrero tomé la decisión de dar clases, en serio, y en una semana tenía a 5 alumnos nuevos. Después llegué a 7 una semana después y justo en ese momento sentí que no quería tener mas. Me faltaba tiempo para otras cosas y dejaron de llamarme para dar clases (seguía anunciado en los mismos sitios). Durante 3 meses he mantenido este número de alumnos porque 14 horas era el número con el que yo me sentía cómodo, en paz conmigo mismo.

Desde inicios de Mayo mi foco dejo de estar puesto en las clases, el Máster terminó, y un nuevo proyecto estaba arrancando. Yo necesitaba mas horas y lo cierto es que algunos alumnos empezaron a fallar. Se que parece contraintuitivo, que para un profesor lo peor es quedarse sin alumnos, sin embargo, yo deseaba tiempo para hacer otras cosas y lo deseaba de corazón, así que la ley karmica se puso en marcha y me trajo circunstancias que me ayudaron a disponer de ese ansiado tiempo.

Siembra y recogerás. Simple y efectivo.

Un agricultor siembra con la creencia de que terminará recogiendo sus frutos. Así hemos pensado durante muchísimos años, sin embargo, al sistema económico no le interesa esta forma de ver la vida, porque ella (la industria) vive de tener consumidores, no agricultores.

Antes de terminar una reflexión que espero que traspase todos vuestros corazones.

Conviértete en una semilla repleta de todos los sueños que ahora mismo habitan los aposentos de tu imaginación.

 

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